Pelusa Orellana es Vicedecana y Profesora Titular de la Escuela de Educación de la Universidad de Los Andes. Asimismo, se desempeña como Directora Académica del Centro de Investigación e Innovación en Lectura, y speaker del Seminario de Lectura Efectiva, organizado por Fundación Santillana, a desarrollarse el 14 y 15 de abril, en Concepción.

8 de abril 2026

“Cuando un estudiante tiene un autoconcepto positivo como lector, puede mejorar hasta en un 30% más su comprensión lectora”

Pelusa Orellana es Vicedecana y Profesora Titular de la Escuela de Educación de la Universidad de Los Andes. Asimismo, se desempeña como Directora Académica del Centro de Investigación e Innovación en Lectura, y speaker del Seminario de Lectura Efectiva, organizado por Fundación Santillana, a desarrollarse el 14 y 15 de abril, en Concepción.

La comprensión lectora condiciona todo el aprendizaje y, su desarrollo en edades tempranas, es clave debido a que las brechas se profundizan con el tiempo. Por esta razón, diversos expertos afirman que la comprensión lectora es la base que permite que todo el resto del aprendizaje ocurra.

En la siguiente entrevista, Pelusa Orellana, speaker del Seminario de Lectura Efectiva, organizado por Fundación Santillana, explica por las claves, cómo desarrollar la comprensión lectora y algunas estrategias concretas para lograrlo.

¿Qué tan importante es la comprensión lectora en el aprendizaje general de un estudiante, más allá de la asignatura de lenguaje?

Comprender lo que se lee es fundamental para todo en la vida, no solo para las tareas académicas o para funcionar en la escuela, no comprender adecuadamente repercute en todo: vida laboral, familiar, personal, social, cívica.

Por ejemplo, si alguien no comprende las instrucciones para cocinar puede equivocarse al preparar un plato, o si no comprende las instrucciones para darle un remedio a un niño. Lo mismo a nivel de escuela, comprender es esencial en todas las asignaturas. Un niño que no comprende lo que lee inevitablemente no aprende en las demás asignaturas, pero además está en una posición de desventaja en múltiples aspectos de su propia vida personal, laboral, social, familiar, etc.

Si hubiera que simplificarlas, ¿cuáles son las etapas del desarrollo lector?

Jeanne Chall, investigadora norteamericana, las divide en dos grandes áreas: aprender a leer, de los 0 a 6 años; y leer para aprender, de los 7 en adelante.

En la primera etapa, los lectores adquieren los fundamentos para poder convertirse en lectores autónomos, es decir, fortalecen su lenguaje oral mediante la comprensión auditiva y las interacciones con pares y adultos. Ese lenguaje les permite interactuar con textos pero también comprenderlos.

Mientras que el leer para aprender se inicia una vez que los lectores pueden leer por sí mismos, es decir, con la suficiente automaticidad y fluidez que les permite poner sus energías cognitivas en el significado del texto.

En cuanto a la formación de profesores, ¿qué desafíos viven las universidades en relación a la preparación de ellos en torno a la comprensión lectora?

Por una parte, un desafío importante, a mi juicio, es el poco tiempo que se le dedica a algo tan importante como enseñar a leer a los niños, que es una de las tareas más importantes que realizará un docente de básica.

En muchas mallas curriculares hay poco espacio para esto. Por otro lado, hay enfoques demasiado teóricos y poco actualizados. Lamentablemente, hay poca investigación en Latinoamérica acerca de la lectura, y eso hace que muchas veces se saquen conclusiones a partir de investigaciones realizadas en el mundo anglosajón, que no necesariamente aplican para el aprendizaje de la lectura en español.

Por ejemplo, desarrollar la conciencia fonológica en idiomas como el inglés es mucho más complejo que en el español, por lo que no todo lo que se sugiere para ese idioma es válido para el nuestro.

Cuáles son las estrategias y herramientas más eficaces para el desarrollo de la comprensión lectora?

Existen muchas, es difícil priorizar, el conocimiento de estrategias va muy de la mano con el tipo de lectura, el nivel de dificultad del texto, y los propósitos del lector, el para qué lee un determinado texto. Conocer estrategias y usarlas es importante, pero no tiene mucho sentido si el lector no sabe cuáles ni cuándo usarlas.

Ahora bien, existen dos muy relevantes: la primera es la capacidad de realizar inferencias durante la lectura es clave, pues de ella depende que podamos leer con niveles de comprensión más profundos. Y la segunda es que hay estrategias de monitoreo de la propia comprensión que se trabajan muy poco en nuestro sistema escolar y que son cruciales para que el lector pueda hacer ajustes a su proceso de construcción de significado y así ser un lector autónomo y eficaz.

¿De qué manera se fomenta la lectura en las Escuelas, considerando que el ambiente de los estudiantes tiene una muy baja comprensión lectora, como también hábito lector?

Desde hace mucho tiempo existen planes lectores y en muchos colegios se realizan más o menos habitualmente cuentacuentos, semanas del libro, visitas de escritores, y otras actividades que promueven la lectura y están muy bien, pero no son suficientes para lograr un hábito lector de por vida.

Los niños y jóvenes necesitan modelos lectores, es decir, personas que lean y hablen de libros, que les lean a ellos, que les muestren el mundo de la buena literatura y les ayuden a formar sus propios gustos lectores. Como dice la cita bíblica: nadie da lo que no tiene, y si alguien no tiene ese «bichito lector» difícilmente puede contagiar a otros.

Además de los modelos, contar con acceso a libros mediante bibliotecas es fundamental. Tener una buena colección, actualizada, con distintos géneros y temáticas, es crucial. Y por último, el volumen lector, que los investigadores Cunningham y Stanovich enfatizan es prioritario. Se refiere a la cantidad de minutos diarios (ojalá una hora repartida en diferentes instancias del día) de lectura diaria.

El hábito lector obviamente va de la mano de la comprensión, pero como demostramos nosotros en un artículo del año 2020, cuando un estudiante tiene un autoconcepto positivo como lector, puede mejorar hasta en un 30% más su comprensión lectora versus un niño que se autopercibe como mal lector y que además tiene baja comprensión.

En este sentido, ¿cuánto contribuye el material complementario y recursos para mejorar la comprensión lectora en primer ciclo, básica y media?

El material de lectura es fundamental. Se debe contar con textos de buena calidad literaria que ojalá a la vez sea atractivo para los estudiantes desde el punto de vista de su temática. 

Lamentablemente se ve por ahí mucha literatura infantil y juvenil de baja calidad literaria, libros cuya trama incorpora «a la fuerza» temas que están de moda pero que desde el punto de vista de calidad de la obra es muy pobre. Y por otro lado, hay muchos clásicos que se han ido eliminando pero que con una buena presentación y motivación del profesor podrían interesar a los niños.

¿De qué manera las Escuelas pueden medir los avances en cuanto a comprensión lectora de sus estudiantes?

Existen distintas maneras. Una es el monitoreo que el profesor hace clase a clase, de manera formativa, por ejemplo, cuando hace preguntas en torno a un texto y puede ver si los estudiantes están, primero, aplicando estrategias para comprender mejor un texto; segundo, comprendiendo a niveles más profundos que lo literal; tercero, relacionando ideas entre textos, vinculando la lectura a otros conocimientos y/o aprendizaje.

Otra es la evaluación diagnóstica al inicio del año, que facilita al profesor la tarea de planificar con sentido de realidad, es decir, para las necesidades reales de los estudiantes. También está la autoevaluación que podría aplicarse, por ejemplo, a la lectura recreativa.

El Seminario de Lectura Efectiva, organizado por Fundación Santillana, se llevará a cabo los días 14 y 15 de abril en el Hotel El Dorado, ubicado en Barros Arana 348, Concepción, y tiene como objetivo acercar a los docentes un modelo didáctico efectivo para la enseñanza de la lectura y la comprensión lectora. De esta forma, los asistentes podrán conocer las bases neurológicas, cognitivas y pedagógicas de la lectura de calidad, comprender el rol de los subprocesos lectores y aplicar estrategias pedagógicas basadas en evidencia para fomentar la comprensión y el hábito lector.

Más información en el siguiente link.

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